¿Hablar mucho?

10.04.08

 

Es bien sabido que las mujeres tendemos a hablar demasiado, simplemente: necesitamos hablar. Ya sea con otras mujeres para: echarnos la una a la otra, para confesar nuestros pecados más cochinos, para aconsejarnos, para apoyarnos, para compartir tristezas o simplemente para descargar todo lo que atravesamos.

 

Pero también necesitamos hablar con hombres para: hacerles la grandiosa pregunta de “que piensas?” -esa que formulamos cuando todo está en silencio-, ahh y también para preguntarles: ¿cómo te fue en el trabajo? ¿Me veo gorda? ¿Tienes a otra? ¿Me quieres? ¿Dónde andabas? ja ja

 

Me di cuenta de que cuando Ma. Elena, Sandra y yo estábamos juntas durante el viaje, regularmente no había silencios. Ya sea que alguna platicara algo y las otras dos opinaran o que las 3 discutiéramos un tema en general.

 

Y para colmo nuestras conversaciones las repetimos como unas 3 veces –de cajón- si no es que más. Y ya sea en el hi5 o por el cel. pero es seguro que el tema se siga retomando una y otra vez.

 

Mi sobrina K tiende a contarme sobre sus “fiestecitas” y me he fijado que relata todo con una descripción exhaustiva de cada detalle mínimo: ropa, el escenario (iluminación, decorados), comida, música, pláticas y chismecitos que surgieron en la cita, y todas y cada una de las palabras que articuló el susodicho o los involucrados… y la verdad es que ya llegué a un punto de mi trauma “habla siempre” que si no me cuenta todo, me siento como que falta algo!

 

Los hombres, por el contrario, cuentan algo concreto, cuadrado. Relatan el suceso relevante –y lo digo porque así me cuentan mis amigos, mis hermanos y los novios que he tenido- todo seco, todo rapido y conciso.

 

Y luego se quejan de que por qué bombardeamos con preguntas, pues porque somos victimas de los detalles desde niñas!!! Y aun haciendo pregunta tras pregunta sus respuestas se concentran en tres palabras clave:

  1. simón
  2. chido
  3. bueno ó OK

 

 

 

La respuesta a los 65,000 es que la mera verdad NOS CUESTA mucho quedarnos calladas y odiamos el silencio incomodo!

 

Para ellos el silencio o padecer esa enfermedad que se llama “atención dispersa porque quiero” es común. Ellos no necesitan hablar un tema que no les parece interesante o al que no le encontraran su solución cuadrada. Simplemente callan y nosotras solas nos hacemos nudos.

 

Honestamente muchas de nuestras conversaciones pecan de “frivolidad”, pero también muchas de ellas nos liberan. Y a veces me arrepiento de lo que mi lengua pecadora dice, porque me adelanto a las cosas, interrumpo, chismeo, y creo conflicto muchas veces sobre causas verdaderamente perdidas (¿que no?).

 

Si los hombres tuvieran una plática más decente, no daría oportunidad a que conservemos  nuestro lugar como los seres más “habladores” del planeta. No daría oportunidad de juntarnos para contarnos esos detallitos, porque los compartiríamos con ellos. Si ellos fueran más comunicativos, el amor sería más sencillo: el lenguaje del amor se hablaría con ellos directamente y no ya digerido por nuestras amigas mujeres.

 

Y no creo que haya alguien –al menos en mi caso- que se queje de que yo hable mucho. Quiero pensar que poseemos ese “hechizo” que produce la voz femenina y que les altera el cerebro a los niños, porque ¿a poco no se quedan como tarados mientras uno habla y habla? ¿no se ven como si no comprendieran nada? ¿Realmente no comprenden nada?

 

Y como hi5 me limita: pues el hecho es que todas necesitamos HABLAR, murmurar, preguntar, contestar, decir, pronunciar, exponer, comentar, gritar, etc… lo que sea pero mover los labios! (bueno, no lo que sea ja)

 

 

 

Dejar un comentario